lunes, 29 de septiembre de 2014

En septiembre...


Por septiembre
se te llenan de sótanos los labios
y es relativo del cielo
después de haberte visto preguntarle a la vida. 
Pero también el cielo
arrugado y preciso
como tu cazadora de adolescente, 
quiere estar entreabierto,
brillar recién amado, 
descansando en la hierba
el peso de su larga caballera de nubes.

Por septiembre 
se te llenan de humos los síes en la boca.
Luis García Montero

Por septiembre a mí me suele dar por recordar. No mentiré no es de mis meses favoritos, se termina el verano, se esconde el sol y hay que volver a la monotonía y la rutina. Fue en septiembre que te perdí, a ti, amiga. 
Hay unos días que báscula entre la tristeza, la melancolía por el tiempo pasado, el verano vivido y la ilusión por lo que está por acontecer. Esos días en que los sentimiento se mezclan, se vuelven confusos me gusta volver a mi hogar, al sitio donde me crié. Allí puedo sobre todo contemplar el mar, que me evoca mi infancia y adolescencia y me da paz. Puedo sentir los últimos rayos de sol, más débiles si pero aún calientan. Y sobre todo puedo olvidarme de todo y sentarme con mi familia a charlar, sin más, sin pretensiones ni prisas. Solo hablar, mirarse, dejar que el tiempo pase lento y aletargado. 

En septiembre ya se ha ido la energía y la ilusión con la que nos suele alcanzar el verano, ya hemos vivido todo lo que habíamos planeado vivir, todo ha pasado deprisa, fugaz como un sueño por eso cuando vuelvo a aquí lo hago tranquila, sosegada, sin esperar nada del tiempo, sin previsiones y sobre todo sin ambiciones de buscar la mejor terraza, la mejor puesta de sol o el mejor chiringuito. Las playas, bares, restaurantes se vacían y allí aparezco yo, a raspar lo poquito que queda de calor, de ocio, de lo que hemos llamado verano. Es posible que sean los días de más paz del año. 

Playa de Benidorm sin gente, que ya es raro...

Mis padres viven en un pequeño pueblo cerca de Benidorm, en Finestrat conocido porque es donde se asienta el Asia Garden, el lujoso hotel de la cadena Barceló. En una casita rodeada por montañas y naranjos yo y mis pequeños logramos descansar.
Cerquita de allí está el hermoso pueblo de Altea, uno de mis sitios favoritos, situada en lo alto de una montaña sus calles empedradas y sus casitas blancas enamoran, típico pueblo mediterráneo que nada tiene que envidiar a otros pueblos del mismo estilo de Grecia o Italia. Además bajando la escarpada colina, tiene un bonito puerto y una playa. Pero si sigues la carretera hacía Calpe puedes descubrir una pequeña calita llamada: Playa de L'olla. Suele ser una playa con poca afluencia de turistas y con varios restaurantes. También aquí se sitúa un hotel de lujo, Villa Gadea que si estaís por la zona vale la pena conocer.




Playa de L'Olla

Allí me llevo mi hermana a cenar a un italiano coqueto y apacible donde se puede escuchar el sonido del mar mezclado con la música que un dj pincha en vivo: Youchic





Si sois o estais por la zona no dudéis en ir a conocerlo, os aconsejo la focaccia de Burrata  y la pasta con Boletus, también me han dicho que la pasta con trufa está exquisita aunque no puede probarla.






 Una de las mejores cosas que tiene el restaurante es su terraza, con varias zonas: de mesas, camas balinesas rodeadas de vegetación. Ideal para un gintonic en verano.








La parte interior del restaurante es también un lugar muy agradable con una decoración original en la que se exponen obras de arte que están a la venta. Promueven la cultura mediterránea con actividades y exposiciones, toda la programación está en su pagina web.






Como os comentaba antes el Hotel Villa Gadea está muy cerquita y tiene una terraza ideal para tomar una copa: sofás, decoración con palés pintados y envejecidos, telas blancas, música suave y el murmullo del mar.









Sin duda lugares que volveré a repetir el verano que viene que que ganas tengo de que llegue pero mientras tanto a seguir descubriendo sitios. Muack





jueves, 25 de septiembre de 2014

Un oasis en Madrid

 "Cry. Forgive. Learn. Move on. Let your tears
water the seeds of your future happiness". 
Steve Monboli

En la zona norte de Madrid dentro de la plaza de La Moraleja y rodeado de restaurantes se encuentra Du Liban, un lugar que te transporta a lugares lejanos donde la música es el sonido del agua, la vegetación está por todas partes y no hay rastro de coches, bocinas, ni prisas ni estrés. Un oasis de paz. 

Lo primero que te llama la atención es su exquisita decoración que mezcla un estilo sobrio y elegante con motivos orientales. No falta un detalle: arcos ojivales, lacerias de vivos colores, cojines, shishas... mezclados con elementos más sobrios. 









En el aseo, me enamore de todos los detalles.
In the bathroom i fell in love with all the details.




Pero lo que realmente me enamoro fue su terraza. Un lugar para perderse horas y horas con una buena botella de vino y una amena conversación. Ideal para una velada romántica. Llena de detalles pero sobria y sin parecer recargada a la vez marca la diferencia entre un sitio agradable y un lugar perfecto. El sonido de su fuente, el aroma que desprenden las nargileh (shishas)  y el trato amable y cordial de los empleados te permite transportarte a lugares lejanos, relajarte y disfrutar. 















Para comer elegimos de entrante o mezze Falafel (bolas fritas de garbanzos, habas y especies), Moutabbal (un pure de berenjena con tahina) y el clásico Hommous (pure de garbanzo con tahina). Sin duda, destaco los falafel que estaban en su punto, la moutabbal y el hommous correctos sin más. 
De segundo elegimos: Lahme bel riz (cordero en tacos con arroz oriental), un gran acierto exquisito aunque la ración era más bien justa, una gran diferencia con el cordero de las brochetas que habíamos probado anteriormente y nos resulto seco y duro. 

For lunch we chose as starter (or mezze) Falafel (spicy fried 


Falafel y Moutabbal



Para terminar yo opte por uno de mis imprescindibles, el te moruno o de menta. Sin embargo hay un abanico amplio en el que destaca la gran variedad de Nargileh o Shishas que aunque no las probé si las olí y su aroma era espectacular. También puedes probar una bebida típica libanesa: el Arak.

Y como siempre hay un  "pero" yo se lo pongo al precio ya que mínimo en una cena comedida te dejaras entre 40- 45 eur. por lo que la mayoría dejaremos la visita para ocasiones especiales. Una buena opción sobre todo sino conoces este tipo de cocina son los menús degustación donde puedes probar una variedad de los platos más representativos. 

Sin duda es un excelente lugar para una cena en la que quieras o debas acertar o para desconectar de la ciudad y su vorágine. 

Bon apetit XXXX


viernes, 19 de septiembre de 2014

MBFW 2


El segundo día en la fashion week fue tan divertido como el primero. Como ya sabía que las profesionales de L'Oreal te peinaban y maquillaban no me arregle mucho en casa y me deje hacer...




En instagram mientras espero...



Me hicieron una trenza ladeada de espiga y luego la despeinaron para que quedara más desestructurada. El maquillaje fue muy natural remarcando los labios en rosa, con sus nuevos labiales de efecto mate.

Mi objetivo de este día era asistir al desfile de Hannibal Laguna pero no tenía invitación y no había conocido a la vista que nos pudiera colar como en el de Juan Duyos. Asi que otra opción era esperar. Mientras hacíamos tiempo nos reímos mucho haciendo de modelos en todos los photocall que veíamos.












Opte por llevar unos vaqueros de talle alto y rotos de la nueva temporada de Pull & Bear, top y collar de Zara y botines de Suite Blanco.

Desfile de Hannibal Laguna

Como os comentaba antes decidí probar suerte y ponerme a la cola a ver si había espacio para las que no teníamos invitación. 




La hora y media de espera valió la pena, conseguimos entrar y por los pelos!! Detrás de nosotras solo entraron dos más. Y empezó el espectáculo y que espectáculo...









Estoy enamorada de este vestido, tengo una boda el año que viene y no me lo puedo quitar de la cabeza.
Colores, colores y más colores, telas vaporosas llenas de moviento y luz combinados con zapatos de tonos metalizados.  Un placer para los sentidos. Deseando que llegue el próximo verano. 


Street Style, caras conocidas y Cibelespacio








Helen Lindes, preciosa y altísima...













Espero que os haya gustado...